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LA FIBROMIALGIA Y EL EQUIPO DE DESCANSO IDEAL




LA FIBROMIALGIA Y EL EQUIPO DE DESCANSO IDEAL


 


De cómo afecta a tu descanso y darte consejos sobre qué equipo de descanso usar para sobrellevarla mejor.

La fibromialgia es un síndrome bastante frecuente, ya que afecta a entre un 2 y un 6 % de la población mundial, principalmente del sexo femenino. Este trastorno puede influir para mal en la calidad del sueño, ya que ocasiona desde interrupciones o apneas hasta síndrome de pies inquietos. Tu tipo de colchón puede influir positivamente en la fibromialgia y ayudarte a descansar mejor y a pasar bien la noche. En Bed Store queremos que estés al tanto de los temas más actuales para que tengas un descanso saludable. Por eso, hoy hablaremos sobre la fibromialgia y sobre qué equipo de descanso es más recomendable para quienes padecen esta enfermedad.


¿Qué es la fibromialgia?


Para empezar, debemos conocer qué es la fibromialgia. Para ello lo mejor en principio es ir directo a su etimología. Desde el punto de vista etimológico, la palabra fibromialgia se deriva de tres palabras, una que proviene del latín y dos que provienen del griego:


·        Fibra, del latín, que significa ‘filamento’ y se refiere a los tejidos blandos del cuerpo.


·        Myos, del griego, que significa ‘músculo’.


·        Algia, del griego, que significa ‘dolor’.


Entonces, se puede decir que “fibromialgia” significa ‘dolor de las fibras musculares’. No hay una palabra más adecuada para definir el tipo de trastornos que produce esta enfermedad. El cuadro clínico de la fibromialgia fue definido por la ciencia médica a inicios del siglo XIX, momento en que varios doctores comenzaron a describirla y a identificarla como una entidad patológica con una característica reumatoide propia. La fibromialgia se conocía hasta aquel entonces con otros nombres: reumatismo muscular, fibrositis, reumatismo psicogénico o neurastenia.


Fue en el año 1976 cuando se acuñó el término “fibromialgia” para clasificar este tipo de trastornos. Finalmente, en el año 1992 esta enfermedad pasó a formar parte de la clasificación internacional de enfermedades, al ser reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “síndrome de fibromialgia”.


Según un estudio investigativo de los doctores españoles Manuel López Espino y José Carlos Mingote, titulado Fibromialgia, en España hay entre 400.000 y 1.200.000 personas con este síndrome. Estas cifras implican un reto para los equipos de salud interdisciplinares, a tal punto, que la fibromialgia constituye la tercera causa de consulta en las unidades de reumatología.



Definición de fibromialgia


La fibromialgia se considera un síndrome, o sea, un conjunto de síntomas conocidos que pueden darse al mismo tiempo o por etapas, cuyo origen a veces es multifactorial, y a veces también es desconocido. Se caracteriza por dolor músculo-esquelético generalizado, sobre todo cuando se ejerce presión en puntos específicos del cuerpo. El dolor es similar al que da cuando hay problemas articulares, pero no es un dolor provocado por las articulaciones.


Las mujeres son el grupo poblacional más propenso a padecer esta enfermedad, si bien también puede afectar a los hombres. La fibromialgia es más abundante en pacientes de mediana edad, aunque esto no evita que se desencadene en otras etapas. Por lo general los síntomas se agravan mientras más edad tiene quien padece la enfermedad. Existen dos tipos de fibromialgia:


1.      Fibromialgia primaria: Es la que se presenta como única alteración, sin estar acompañada de otras enfermedades.


2.      Fibromialgia concomitante: Se presenta asociada a otras enfermedades, tales como la osteoartritis, la artritis reumatoide o lupus, la espondilitis anquilosante, entre otras.


La fibromialgia afecta la forma en la que el cerebro y la médula espinal reciben y mandan las señales de dolor o no dolor al cuerpo. Se produce por una hiperactivación de los receptores Nmetil-D-aspartato (NMDA) y de la sustancia P en el asta dorsal de la médula espinal. Esto hace que estímulos normales no dolorosos, se perciban con dolor. Estos estímulos pueden ser tan simples como la presión sobre un punto del cuerpo. Por eso se plantea que la fibromialgia, más que un dolor muscular, es un dolor neuropático en general.


 


Síntomas más frecuentes de la fibromialgia


El síndrome de fibromialgia presenta una gran variedad sintomatológica. Estos síntomas se observan sobre todo al levantarse por la mañana, pero pueden variar según la hora del día. También cambian a partir del nivel de cansancio y de estrés que tenga el paciente. Los síntomas pueden presentarse combinados entre sí, aislados o por etapas. Los síntomas pueden ser:


·        Dolor y rigidez corporal.


·        El 90 % de los pacientes padecen cansancio crónico.


·        Entre el 70 y el 80 % de los pacientes padecen trastornos de sueño.


·        Un 25 % de los pacientes padecen ansiedad o depresión.


·        Cambios de estado de ánimo.


·        Mala tolerancia al esfuerzo.


·        Sensación de inflamación mal delimitada en manos y pies.


·        Hormigueos difusos en las manos.


·        Dolores de cabeza o cefaleas con migrañas.


·        Resequedad en la boca y en los ojos.


·        Dolores menstruales.


·        Problemas de memoria, tales como la llamada niebla mental, o lagunas mentales y falta de concentración.


·        Síndrome de colon o intestino irritable.


·        Cistitis intersticial.


·        Taquicardia postural.


·        Dolor torácico.


·        Dolor en el rostro o la mandíbula, incluyendo el trastorno de la articulación temporomandibular. 


Causas y diagnóstico del síndrome de fibromialgia


Actualmente se han podido determinar las causas de la fibromialgia en algunos casos. Sin embargo, en una buena cantidad de pacientes, las causas de la fibromialgia siguen siendo un misterio para la medicina. Esto hace que la fibromialgia sea también una enfermedad difícil de diagnosticar. Sus síntomas son comunes con los de muchas otras afecciones. Por otro lado, no existe una prueba médica específica para determinar este síndrome, lo que provoca que tenga que realizarse un diagnóstico diferencial para ir descartando otras enfermedades.




Los investigadores han llegado a la conclusión de que hay algunos factores que pueden desencadenar la fibromialgia en los pacientes. Hay pacientes en los que la fibromialgia aparece después de procesos identificables, mientras que en otros se desarrolla sin causa aparente. Se ha demostrado que la fibromialgia puede surgir en estos casos:


·        Después de un accidente automovilístico.


·        Después de padecer una infección bacteriana o viral.


·        En concomitancia con otra enfermedad que afecta la calidad de vida, como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso, etc.


·        Luego de una separación matrimonial o divorcio.


·        Cuando hay problemas familiares o con los hijos.


·        Por causas genéticas, en especial cuando ya hay otros miembros de la familia la padecen.


La mayoría de los médicos investigadores plantean que estos factores pueden ser desencadenantes, pero no deben considerarse causas de la enfermedad. Funcionarían más bien como activadores del síndrome de fibromialgia en personas que ya tienen una predisposición a padecer alteraciones en el sistema de regulación del dolor y el estrés.


Cómo afecta la fibromialgia el ritmo de vida y el descanso


Las personas que padecen de fibromialgia a veces no son comprendidas en su ambiente laboral o de convivencia familiar. Esta enfermedad no es degenerativa, por lo que no destruye los tejidos y órganos. Tampoco ocasiona lesiones ni deformidades. Y sin embargo, puede afectar la vida de los pacientes en muchas áreas que tal vez no se noten tanto. Esto hace que la fibromialgia no sea fácilmente comprendida socialmente, y ello trae dificultades para quienes la padecen.


Las situaciones que viven los pacientes con esta enfermedad provocan en muchos casos depresión y ansiedad. A veces los mismos familiares del paciente no logran comprender que el médico les diga que todos los análisis y radiografías son normales. Incluso entre algunos médicos existe la tendencia a clasificarla como enfermedad psiquiátrica, cuando no lo es. Sin dudas cuando está asociada a cuadros depresivos o ansiosos, es más difícil de abordar y su tratamiento conllevaría atender los cuadros psicológicos también, sin que eso implique que sea un problema psiquiátrico. Una buena comprensión por parte de los familiares, resulta de mucho beneficio para el paciente.



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