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SUEÑO Y ALCOHOL


El alcohol es la sustancia adictiva más consumida en el mundo, en Europa y en España. Es un depresor del sistema nervioso central que inhibe progresivamente las funciones cerebrales, aunque en la fase inicial del consumo puede dar lugar a una sensación de euforia y locuacidad. Las personas que tienen problemas con el consumo de alcohol tienen mayor prevalencia de alteraciones del sueño, y viceversa .


¿Cómo afecta beber al sueño?


El consumo de una sola dosis de alcohol es suficiente para producir alteraciones en el sueño normal: produce una disminución de la latencia de sueño, pero en el consumo crónico se produce un incremento de la latencia de sueño, con mayores dificultades para quedarse dormidos.

Cuando se consume alcohol, en la primera mitad de la noche (primeras 3-4 horas), el sueño es más sólido debido al incremento del sueño lento, además disminuye la latencia de sueño, y los despertares, las fases 1 y 2 de sueño y la densidad de movimientos oculares rápidos (REM) (1,2). El inicio del primer sueño REM se ve retrasado, y el tiempo total de sueño REM disminuye (3).

Sin embargo, en la segunda mitad de la noche (a partir de las 3-4 horas de sueño) aparecen fenómenos de rebote con un aumento de la fase de sueño 1, aumento del número de despertares y de la duración de los mismos y un incremento de sueño REM, por lo que el sueño es de peor calidad (2,4).

Además, estas alteraciones en el sueño pueden exacerbar la somnolencia diurna y producir más alteraciones en el rendimiento cognitivo (5). Todos estos efectos sobre el sueño se mantienen aún cuando el alcohol es indetectable en aire espirado (2).

Si se consumen grandes cantidades de alcohol, el tiempo de sueño REM disminuye, mientras que si a dosis bajas este fenómeno no se produce (3), pero no se ha especificado cuál es la dosis umbral.





Los trastornos del sueño están muy relacionados con el consumo de alcohol.

Especialmente, la interacción entre los trastornos del sueño y el abuso de alcohol es compleja. Hasta hace poco se presumía una relación bidireccional positiva entre el riesgo de tener un trastorno por consumo de alcohol y sufrir un trastorno de sueño.


Las personas con trastorno por consumo de alcohol tienen mayor prevalencia de alteraciones del sueño, y, de la misma manera, las que presentan alteraciones del sueño tienen mayor riesgo que la población general de presentar un trastorno por consumo de alcohol.


Casi el 70% de los pacientes que ingresan para desintoxicación refieren problemas de sueño antes del ingreso, y el 80% de los que refieren problemas de sueño los relacionan con su consumo de sustancias1.


¿El alcohol ayuda a dormir?


El alcohol se utiliza en gran medida como un agente inductor del sueño. Sin embargo, a medida que el consumo de alcohol se vuelve crónico, tiene un efecto hipnótico menor2.


Además, se sabe que el alcohol puede disminuir la latencia del sueño en personas saludables3 mientras que su uso crónico conduce a una mayor latencia del sueño.


Tanto para las personas sin trastorno por consumo de alcohol4 como para aquellas personas que lo padecen, el consumo de alcohol suprime de manera aguda el tiempo de sueño REM.


Por todo ello, a pesar de que pueda ayudar a inducir el sueño, el alcohol acaba, obviamente, desestructurándolo y dando lugar a graves problemas para dormir.


¿Y cuando se deja de beber?



Durante la abstinencia aguda de alcohol estas alteraciones en los patrones de sueño se agravan: el 92% de las personas ingresadas que presentan un síndrome de abstinencia alcohólica presentan también trastornos del sueño, siendo el insomnio el más reportado (6).



Durante las fases iniciales de la abstinencia alcohólica se produce una mayor fragmentación del sueño, disminución del sueño lento, incremento del sueño REM y de los movimientos oculares rápidos (1,2).



Por ello es importante tratar los trastornos del sueño en las personas que tienen problemas con el alcohol ya que uno de los factores predisponentes a una recaída en el consumo tras un periodo de abstinencia puede ser la persistencia de alteraciones del sueño (1).



¿Y cómo afecta el insomnio al consumo?



Por otro lado, las personas que padecen trastornos del sueño tienen mayor riesgo de padecer un trastorno por consumo de alcohol que la población general. Esto se debe a que aproximadamente el 20-30% de las personas con insomnio crónico reportan el uso de alcohol para ayudarles a dormir (5).



Un estudio (4) comparó los efectos de una dosis en insomnes y personas sanas de la misma edad: en los insomnes, esta dosis mejoró el sueño en comparación con un placebo, mientras que en los sanos no se objetivó dicho efecto. Además la interrupción del sueño durante la segunda mitad de la noche que se produce en personas sanas no se observó en los insomnes y el consumo de alcohol incrementó el sueño lento de los insomnes a niveles de los sujetos control.






En pacientes con TUS alcohol, el insomnio también se correlaciona con la cantidad de consumo de alcohol5, la gravedad del trastorno por consumo de alcohol6 y el autoinforme del consumocomo ayuda para dormir7. También se ha reconocido una asociación entre el insomnio y la gravedad de los síntomas de depresión autoinformados8.


La asociación entre el consumo de sustancias y los problemas del sueño parece ser bidireccional9, con problemas de sueño que aumentan el riesgo de desarrollar trastornos por el uso de sustancias10, y el uso de sustancias de forma aguda o crónica incrementa el riesgo de padecer problemas crónicos con el sueño.


La evidencia también indica que la abstinencia a largo plazo del consumo crónico de sustancias puede revertir algunos problemas del sueño10.


Por todo ello debería ser prioritario en los pacientes con TUS alcohol la exploración reglada del sueño para el diagnóstico y tratamiento precoz de estos trastornos.

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